
¿Alguna vez te has encontrado en una situación en la que te sentiste abrumado por la magnitud del desafío que tenías enfrente? ¿Te has sentido como si no tuvieras la fuerza o la capacidad para superar el obstáculo?
La verdad es que la fuerza y la capacidad no siempre son lo que determinan el éxito. A menudo, es la disciplina lo que nos permite superar los desafíos y alcanzar nuestros objetivos.
Thomas Edison es un ejemplo perfecto de esto. Cuando estaba trabajando en la invención de la bombilla, experimentó más de 1.000 fracasos antes crear una bombilla que funcionara. Pero Edison no se rindió. En lugar de eso, utilizó cada fracaso como una oportunidad para aprender y mejorar.
«La genialidad es 1% de inspiración y 99% de transpiración», dijo Edison. En otras palabras, el éxito no se debe a la inspiración o la fuerza, sino a la disciplina y al trabajo duro.
Otro ejemplo es J.K. Rowling, la autora de la serie de libros de Harry Potter. Antes de convertirse en una de las autoras más exitosas del mundo, Rowling era una madre soltera que vivía de la asistencia social. Pero no se rindió. En lugar de eso, utilizó su tiempo para escribir y perfeccionar su idea.
Rowling escribió la primera versión de “Harry Potter y la Piedra Filosofal” en un cafetería, mientras su hija dormía. Y aunque el libro fue rechazado por 12 editoriales antes de ser aceptado, Rowling no se rindió. Su disciplina y perseverancia finalmente triunfaron, y la serie de libros de Harry Potter se convirtió en un éxito global.
La lección
La lección que podemos aprender de estas historias es que la disciplina y la perseverancia (“la maña”, como suele decirse) son mucho más importantes que la fuerza o la capacidad.
El éxito no se debe a la inspiración o a la suerte, sino a la dedicación y al trabajo constante.
Así que la próxima vez que te sientas abrumado por un desafío, recuerda que la disciplina y la maña pueden ser tus mejores aliados. ¡Y no te sorprendas si logras alcanzar tus objetivos!